Celebramos el Día Mundial de la Bicicleta, el próximo 3 de junio, de la mejor forma posible: poniendo a punto la bici y lanzándonos a las mejores rutas cicloturistas de Europa. Las hay para todos los gustos, desde las que exploran paisajes bucólicos hasta las que conectan los trayectos con el arte, patrimonio y gastronomía; pero todas ofrecen algo en común: tienen menos de 300 kilómetros –alguna, incluso menos de 50–, están pensadas para realizar en tramos accesibles de 30 kilómetros diarios y son la propuesta más refrescante, lúdica y ecológica para compartir una escapada única antes del verano. Estos son nuestros itinerarios favoritos.
1. Ruta Ciclista del Sur de la Selva Negra, en Alemania

Entre Alemania, Suiza y Francia, la Ruta Ciclista de la Selva Negra Meridional es una de las opciones más interesantes para recorrer estos paisajes. Se trata de una ruta circular y casi llana o en un suave descenso, que comienza y termina en Hinterzarten y recorre Titisee-Neustadt, Bänhle, el desfiladero de Wutach, las colinas de Dinkelberg y los valles del Rin, incluida la región de viñedos de Tuniberg, entre otros puntos.
- 264 km
- Imprescindible: coger el tren Höllentalbahn para salvar los 600 metros de desnivel entre Friburgo e Hinterzarten, el único tramo en cuesta de la ruta.
2. Ruta ciclista del Danubio, en Austria

El Donauradweg (Ruta Cicloturista del Danubio), no solo es una de las más bellas del mundo, sino una de las más largas, con 2.850 km desde Alemania hasta el Mar Negro. Aquí te proponemos realizar la parte austriaca de su tramo más transitado, entre Linz y Viena. Es un carril muy sencillo, pensado para familias o personas con escasa experiencia ciclista, asfaltado y con el viento a favor y que, al transcurrir paralelo al río, es plano o cuesta abajo.
- 226 km
- Imprescindible: un par de paradas más que recomendables, tanto en la Abadía de Melk como en los viñedos y castillos de la Región de Wachau, un valle declarado Patrimonio de la Humanidad.
3. Ruta Ciclista por el Valle del Loira, en Francia

Solo por disfrutar de la extraordinaria mezcla de castillos renacentistas junto a las aguas del Loira merecería la pena realizar este recorrido. Pero, además, la Ruta Ciclista por el Valle del Loira es un trayecto sencillo y sin desnivel, con cuatro etapas –de Blois a Angers–, que esconde secretos como las bodegas trogloditas de Montlouis-sur-Loire, el Castillo de Ussé –que inspiró el cuento de La bella durmiente– y la Abadía de Fontevraud.
- 200 km
- Imprescindible: aparcar la bici por un momento para perderte en los jardines geométricos del Castillo de Villandry.
4. Carril bici de Ljungleden, en Suecia

Este mes se acaba de inaugurar esta nueva ruta sueca que viene a completar el entramado ciclista del país. El itinerario –Ljungleden, sendero del brezo– comienza en Drottningtorget, en pleno corazón de Gotemburgo, y recorre bosques, zonas rurales y enclaves como Vårgårda hasta llegar a Falköping, en el noreste. La ruta es muy accesible, puede dividirse en tramos y combina carriles bici con carreteras poco transitadas y tramos de grava.
- 170 km
- Imprescindible: apuntarte a la tradición sueca del fika y saborear un café con bollo y mucha calma en Alingsås, la capital de esta práctica slow.
5. Camino Portugués por la Costa, en Portugal

Reconocida desde hace poco, el Camino Portugués por la Costa es una de las rutas más atractivas y menos concurridas. Aquí te proponemos realizar el tramo exclusivamente portugués, de Oporto a Caminha, con un trazado bastante llano y muy accesible. Para evitar aglomeraciones, muchos recomiendan coger el metro hasta Matosinhos y dedicar los trayectos a disfrutar la brisa del Atlántico y joyas patrimoniales como Viana do Castelo.
- 103 km
- Imprescindible: para obtener la Compostelana tendrás que continuar la ruta y coger el ferry hasta A Guarda, ya en España; esta credencial exige un mínimo de 100 kilómetros a pie o caballo, o de 200 km en bici.
6. Ruta por la Toscana de Pisa a Florencia, en Italia

Los bucólicos paisajes de Italia ofrecen nuevas perspectivas cuando se recorren a ritmo lento. Este es el gran atractivo de la Ruta por la Toscana, un recorrido que sigue el Valle del río Arno y conecta dos pesos pesados del turismo: Pisa y Florencia. La travesía, pensada para realizarse en dos días, visita enclaves tan pintorescos como Lucca o Empoli y caminos enmarcados por cipreses, con una ondulación constante del terreno.
- 90 km
- Imprescindible: parar en una de las bodegas de chianti y saborear los matices de este típico vino del norte italiano.
7. Ruta del Valle del Queso, en Países Bajos

Al oeste de Países Bajos, la Ruta del Valle del Queso (KoeKaasroute) es una sucesión de bucólicas estampas con todo lo que te esperas encontrar en la zona rural del país: desde pólderes hasta canales y granjas tradicionales. El itinerario comienza en uno de los epicentros queseros mundiales, Gouda, se realiza en un terreno plano, con dificultad baja, e incluye granjas donde degustar y comprar quesos, y pueblos tan pintorescos como Stolwijk.
- 50 km
- Imprescindible: no ser intolerante a la lactosa y llevar las alforjas de la bici vacías, porque vas a arrasar en cada una de las granjas queseras.
8. Ruta ciclista a través del agua, en Flandes

Cuesta encontrar algo diferente en un país tan fan del cicloturismo como Bélgica, por eso viajamos a Flandes, una de sus tres regiones, para afrontar la Ruta ciclista a través del agua. Ubicado en Limburgo, el itinerario se adentra en el Parque Nacional Hoge Kempen en un trayecto corto y muy sencillo que recorre zonas de brezales y termina atravesando un estanque de 200 metros que crea la sensación de pedalear sobre el agua.
- 40 km
- Imprescindible: explorar el pasado minero de la zona en C-Mine, una antigua mina de carbón situada en Genk con mucho que contar.
La imagen que abre el texto es Val de Loire. Cher-a-velo | ddarrault. Centre Val de Loire

